Antecedentes Históricos :

Desde los comienzos mismos de la Institución, el hombre Policía ha debido desenvolverse en terrenos inhóspitos, agrestes y potencialmente peligrosos para su integridad, teniendo en cuenta el entorno geográfico en el cual se habita. La Provincia de Mendoza, privilegiada por poseer las mayores alturas del Continente Americano, marca la idiosincrasia de su pueblo y se convierte en foco de atracción de miles de extranjeros que satisfacen múltiples expectativas, tanto físicas como espirituales.
Nuestra cultura, con arraigos incaicos y posteriormente araucanos y huarpes particularmente, cuyo hábitat natural y zonas de influencia lo constituían las grandes extensiones montañosas, como lo reflejan los milenarios testimonios encontrados, nos indican una forma de vida ancestral, a la que no podemos sentirnos ajenos. La Policía de Mendoza, no es ajena a esta forma de vida y ha debido estar donde fue necesaria su presencia, en preservación del orden y el cumplimiento de la Ley.
La Patrulla de Rescate de Alta Montaña tiene su inicio histórico paralelo al asentamiento de Unidades Militares de Montaña, participando efectivos policiales en diferentes cursos y maniobras originarias en situaciones de emergencia, accidentes o extravíos.
En la década del 70 se da inicio una etapa de alta tecnificación y compatibilidad en materia de equipamiento; comienzan a utilizarse las cuerdas dinámicas, aparecen los alimentos liofilizados, deshidratados por centrifugación. Se produce una evolución notable en las herramientas de hielo y se comienzan a utilizar botas plásticas. Surgen los alimentos polienergéticos. Se comienza a desarrollar el uso del titanio en los accesorios de escalada y surgen las primeras prendas confeccionadas en Thinsulate ® y Gore-Tex ®.
Estos avances tan significativos generaron que muchos andinistas mendocinos desarrollaran las primeras escaladas mixtas en zona del Cordón del Plata y cerros Negros, tal es el caso de los andinistas Domingo Alvarez, Daniel Rodríguez, Alejandro Randis, Jorge Tarditti, Mimi Rodríguez, Daniel Burrieza, Daniel Alto, entre otros. La influencia europea fue notable y el incremento de practicantes del deporte trajo mayor afluencia de jóvenes a través de clubes de montaña, por ejemplo el Club Andinista Mendoza (CAM) y Club Andinista Buenos Aires (CABA).
Luego en forma paralela se sucederían los años y estas montañas ganarían el atractivo convirtiéndose en objetivo de muchos. La primera participación activa en materia de seguridad, auxilio y rescate se desarrolló en el año 1.973. El hecho referencial fue el fallecimiento del Ingeniero de la Nasa John Cooper y la maestra Jeanette Mae Johnson, ambos norteamericanos. Aquí la Policía de Mendoza afecta sus hombres para develar el misterio y esclarecer los motivos del controvertido deceso, recibiendo en tal empresa, el invalorable apoyo de expertos montañeses locales. Esta investigación tuvo mucha repercusión a nivel mundial desencadenando una serie de incógnitas y conjeturas que trascendieron en todo el mundo. Se podría establecer como la primera intervención de la Patrulla de Rescate en el Glaciar de Los Polacos, cerro Aconcagua. Asimismo existen antecedentes históricos del hombre Policía en la montaña, con anterioridad a este hecho, en la búsqueda y recuperación de los restos de la aeronave y el hallazgo del cuerpo del piloto Benjamín Matienzo, visionario aeronáutico que no pudo superar las barreras naturales de la altura y sus inclemencias climáticas, en noviembre de 1.919, precipitándose sobre la Quebrada del mismo nombre, próxima al paraje Las Cuevas en el Límite Internacional.
Hasta 1973 el Campamento Base del Glaciar de los Polacos no tenía nombre propio. Esta misma misión de la Policía de Mendoza que rescataba el cadáver de la andinista Jeannette Johnson, bautiza al mismo con el nombre de “Plaza Argentina” esa expedición policial de rescate estaba al mando del Comisario General Ramón Armando Arrieta Cortéz e integrada por los Oficiales Carlos Suarez, Ignacio Medina, Carlos Calomarde, Luis A. Parra, el Subalferez Torá (Gendarmería a cargo del equipo BLU), los Suboficiales Fuenzalida (Policía) y Frías (Gendarmería Nacional de Punta de Vacas) y los montañeros civiles Osvaldo Oscar Brandi, Carlos Sanjurjo, Giménez Zapiola, Chacho Rodríguez Muñoz y Germán Bustos Herrera, entre otros. Se puso un cartel de madera con el nombre, previamente bendecido en la Ciudad de Mendoza y junto con la Bandera Argentina, se colocaron en el lugar para reafirmar el bautismo y su recordación en el tiempo. Desde entonces se llama "Plaza Argentina", episodio poco difundido en el ambiente mendocino.
Progresivamente se fueron sucediendo intervenciones y ya no se trataba solamente de descender cuerpos de infortunados montañistas, sino que se trabajaba arduamente en la prevención de accidentes en montaña.
En la década del 80 los avances técnicos en materia de equipos se solidifican. Se generaliza el uso del titanio por su escaso peso, se perfecciona el Gore-Tex ®, se inventan los crampones de postura rápida, se mejoran los diseños de carpas para soportar mejor el viento y se comienza con la comercialización del Thinsulate ®. A nivel andinístico se realizan las primeras ascensiones alpinas en la zona de Patagonia y Aconcagua. Surge una nueva generación de montañeses que generan el llamado Alpinismo de Alta Cota, por su desarrollo sostenido. Entre los hechos más destacados, durante el año 1.983 se crea el Parque Provincial Aconcagua y en el año 1.985 se encuentra un fausto funerario sobre el filo sudoeste del cerro homónimo.
El montañismo comenzó a tener más auge y la Institución, no podía quedarse ajena a la necesidad de brindar seguridad a todo cuanto ciudadano, natural o extranjero que se encontrase en la provincia. Surge en consecuencia la necesidad de preparar y entrenar efectivos policiales con afinidad a este deporte, aprendiendo las técnicas y metodologías alpinas que aquí comenzaban a utilizarse, de la mano de notables y expertos montañeros.
En el año 1.984 se organiza oficialmente el grupo de rescate de montaña por decisión del Superior Gobierno de la Provincia, lo cual queda ratificado en el Decreto Provincial 395/84, pronunciado paralelamente el Reglamento Orgánico Funcional mediante Resolución Nª 119-J/84, en el cual se determinan las funciones específicas, composición, estructura y organización, ámbito de competencia y demás aspectos procedimentales. A partir de allí este grupo fue aprovechando la experiencia de las tropas de montaña del Ejército Argentino y la Gendarmería Nacional, la incipiente tarea del Escuadrón Lama de la Fuerza Aérea Argentina, los baqueanos de la zona, montañistas de los Clubes Provinciales y otros. La mayoría de las veces carente de equipos necesarios pero con una convicción férrea y vocación de servicio.
Fueron varios los hombres quienes integraron la misma, citándose por ejemplo funcionarios como JORGE de LA RETA SUAREZ; RAMON ARMANDO ARRIETA CORTEZ; CARLOS ROGELIO SUAREZ MILLAN; MODESTO MATIAS PEDRAZA ARAYA; IGNACIO EDGARDO MEDINA CRUZATE, LUIS ALBERTO PARRA, PEDRO JOSE SANCHEZ MARQUEZ, CARLOS RICO TEIJEIRO, FRANCISCO DE ASIS GOMEZ REQUINA, ADOLFO JOSE SINISCALCHI, JOSE IGNACIO SALINAS BUSTOS, ARNALDO SEGOVIA, FRANCISCO BARDARO, RAMON ANTONIO VEGA, CARLOS ANIBAL LUCERO, MANUEL ENRIQUE FUNEZ, GASTÓN HIPOLITO ALVAREZ, ROBERTO FUENZALIDA y una significativa lista de otros tantos que contribuyeron en su época y que actualmente mantienen su llama y aliento al servicio de estos ideales de vida.
En esta década mueren varios andinistas renombrados tales como Raval y Vieiro luego de lograr la Sureste del Tupungato, Felipe Tapia en el Tolosa y otros. Nuestra Patrulla policial intervino en varios hechos renombrados juntamente con Ejército Argentino, Fuerza Aérea Argentina y distintos andinistas del medio.
En la década del 90 los cambios en equipos técnicos no fue notorio. Durante la temporada 89/90 el cerro Aconcagua vuelve a cobrar víctimas. Ante ello se crea en la temporada 90/91 la primera Patrulla de Rescate Civil del Cerro Aconcagua compuesta por distintos andinistas reconocidos. La práctica del deporte se hace más popular e intensiva. Los jóvenes se nuclear en distintos clubes tales como Club Andino El Salto, Centro Universitario de Andinismo, Grupo Andino Pouget, etc. Se realiza la primera limpieza del Aconcagua en el año 1.991, tarea que ya había realizado la policía en 1.987 sin ninguna difusión del tema.
La Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza, comienza a intervenir más asiduamente en accidentes de montaña debido a este incremento de andinistas en nuestras montañas. Uno de los casos relevantes es el fallecimiento de los hermanos Brown del Club Andinista Mendoza, con gran repercusión a nivel provincial, quienes perecen durante la escalada en roca sobre los cerros Negros.
A mediados del año 1.993, se forma una nueva Patrulla de Rescate Civil que atiende las necesidades y las emergencias en el cerro Aconcagua con tarifas voluptuosas. Es el caso de los hermanos Villa y Donoso de la localidad de Uspallata. Esta Patrulla civill opera durante un año ante la ausencia del primer grupo de rescatistas que dependía del Hotel Refugio Plaza de Mulas, recientemente construído.
Durante la temporada 95/96, se produce un aumento significativo de ingresantes al Parque Aconcagua. La dolarización de los servicios comerciales le significaba al andinista extranjero una alternativa más tentadora que el resto de las montañas de Sudamérica y Europa, por su rentabilidad.
A mediados de noviembre de este año, la Patrulla de Rescate logra el asentamiento permanente en Plaza de Mulas Superior, gracias a la colaboración del Señor Luis Alberto Parra, ex miembro de la fuerza policial, propietario de Aconcagua Trek, quien cedió carpas para el alojamiento y mulares para el transporte de equipos. Las Patrullas civiles rentadas son suplantadas en forma inmediata por el servicio del Estado.
Durante estos años el ascenso de cargas individuales y generales se realizaba a pie, en tanto los servicios del Parque eran muy precarios. Por otra parte el personal policial debía adquirir sus equipos individuales del propio pecunio personal, situación que aún se mantiene en el tiempo. El servicio policial se maximizó notablemente generando la intervención en distintas vías de ascenso de fácil a difícil acceso.
La patrulla debió empezar a asistir a andinistas en otras rutas menos usuales y de mayor riesgo. Logrando la participación efectiva de muchas intervenciones simultáneas sobre el Glaciar de Los Polacos, Portezuelo del Dinosaurio, Pared Este entre otras.
El incremento de ingresantes por rutas alternativas ha ido aumentando en forma progresiva a través de los años, logrando así una serie de sucesivas intervenciones, basadas en la localización, búsqueda, exploración, asistencia, primeros auxilios, evacuación y rescate de personas en todo el territorio provincial, que ha permitido que este minúsculo grupo de hombres trascienda públicamente en función de sus servicios.
En el año 2.001 se logró ubicar al personal de la Patrulla en el obrador del Hotel Refugio Plaza de Mulas, gracias a la gestión del Señor Eduardo Ibarra, Gerente y administrador del Refugio de alta montaña.
El mismo se estableció como Destacamento Policial, dándole confort a través de los años, así como la incorporación de teléfono satelital de la Empresa Telefónica Argentina.
Con el correr del tiempo y los avances técnicos evidenciados en este deporte, la Policía de Mendoza se vió obligada a perfeccionar prontamente a sus hombres. Treinta y cuatro años de trabajo ininterrumpido fueron necesarios para oficializar formalmente este grupo de Oficiales de Policía capacitados en Andinismo y Ski mediante el pecunio personal, año tras año.

En el 2009 el Grupo policial fue reestructurado por la faz política mediante Resolución N° 632 del Ministerio de Seguridad, con la denominación Unidad Patrulla de Rescate y Auxilio de Montaña (UPRAM) quedando conformado por dieciocho efectivos bajo la conducción del Oficial Principal ANTONIO CEFERINO IBACETA y 2° Jefe Oficial Principal FRANCISCO J. CORDÓN GRIMSDITCH, contando con el apoyo profesional de los Clubes de montaña de la Provincia, (Club Andinista Mendoza; comisión de Andinismo del Club Mendoza de Regatas y otros tantos, nacionales e internacionales, por ser miembros afines de la UNION PANAMERICANA DE ASOCIACIONES DE MONTAÑISMO ( U.P.A.M.) y a través de ésta, de la UNION INTERNACIONAL DE ASOCIACIONES DE ALPINISMO (U.I.A.A.), Asociación Argentina de Ski de Travesía y Montaña, así como la permanente colaboración de la Escuela Provincial de Guías de Alta Montaña y Trekking "Cnel. Valentín Ugarte", Escuela de Instrucción Andina del Ejército Argentino, la capacitación especial en material LAMA de la IV Br. Aérea, Instituto de Educación Física Mendoza, Subsecretaría de Deportes de la Provincia y entidades privadas como las Empresas de Prestadores de Servicio LOS PUQUIOS, ACONCAGUA TREK, GRAJALES, INKA, ANDESTREK y otras tantas Instituciones locales, que aportan su constante apoyo al Grupo Especial de Rescate de Mendoza.
Los últimos años la Patrulla de Rescate ha alcanzado muy buen nivel profesional, destacándose asiduamente en materia de prevención y rescate. La demanda de sus servicios se ha ido incrementando significativamente, superando la cantidad de operarios de rescate en número y equipamiento. Por otra parte se espera a corto plazo la formación de un nuevo Parque muy transitado en los últimos tres años como medio físico de aclimatación, es el caso de la zona de Vallecitos a través de la Empresa Valles de Plata de Alejandro Geras Cerro Rincón - Vallecitos. A la fecha obra un registro de ciento diecisiete (119) personas fallecidas en el cerro Aconcagua, en cuyos casos ha participado en un alto porcentaje la Patrulla de Rescate en la recuperación de los cuerpos e investigación correspondiente, mencionándose además un sin número de maniobras, relativas a asistencias, evacuaciones y rescates de personas afectadas, accidentadas o en emergencia. También se producen intervenciones en la precordillera, Cordón del Plata, Cordón de Cacheuta, Uspallata y otras latitudes del macizo, incluso al sur del río Tunuyán, incluyendo búsquedas en San Rafael y Malargüe.

Actualmente la Unidad de Rescate continúa operando en todo el ámbito montañoso a pesar de los inconvenientes ocurridos durante esta última temporada de Aconcagua, con la muerte de nuestro amigo montañero Federico Campanini. Los hechos allí evidenciados no debieron jamás trascender las fronteras de la opinión descalificada, pues en la agonía y en el dolor solo se cosechan apasionados que escapan al razonamiento lógico de este sistema en el cual estamos inmersos. La responsabilidad de aquellos que trabajamos para salvar la vida a personas es la misma responsabilidad de aquel que afronta la aventura. Si este caso sirviera para dignificar la profesión de rescatistas en todo el continente Americano, seríamos nosotros los pioneros en advertir que pudiendo ser expertos y sabios en rescate, nada garantiza el éxito sin el apoyo superior de los estamentos politizados del Gobierno. Solo garantizamos lo que podemos hacer bajo estas circunstancias, poner todo nuestra mente y cuerpo al servicio de un sistema que nosotros no edificamos.

Texto original :
Armando Miguel Párraga
Comisario General (R)
Instructor Nacional de Andinismo

Texto ampliado :
Francisco J. Cordón Grimsditch
Subcomisario (R)
Instructor Nacional de Andinismo
Ex miembro de la UPRAM (1994-2009)
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